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sábado, 24 de agosto de 2013

Lo más fuerte del mundo

Esta es la historia de dos ratones enamorados  Se conocían desde que eran chiquitos, y siempre se habían amado.
Lamentablemente, el padre de la ratoncita no quería saber nada con esa historia de amor, y le decía a su hija todos los días:
-¡Vas a casarte con el más fuerte del mundo, es decir, con el sol!
Los ratones enamorados estaban muy tristes, porque no había nada de lo que estuvieran más seguros en este mun­do que de su enamoramiento.
Entonces decidieron que tenían que ir a hablar con la abuela del ratón, que era una ratona muy vieja que sabía muchas cosas.
La abuela escuchó a los enamorados les prometió que hablaría con el padre. Se dirigió hacia la casa, y al encon­trarse con él, le dijo:
-¿Usted está seguro de que el sol es el más fuerte del mundo? ¿Acaso no se esconde tras las nubes?
-¡Tiene razón! -dijo el padre, sorprendido. Entonces... ¡se casará con una nube!
-Pero a las nubes las arrastra el viento -dijo la señora.
-Ehhh... -El padre se quedó pensativo. ¿Se casará en­tonces con el viento?
-No, porque un viento fuerte no puede atravesar una pa­red bien construida.
-Me estoy volviendo loco -gemía el padre. ¿Deberé casar a mi hija con una pared?
-Tampoco. Porque nosotros los ratones atravesamos las paredes de una forma con la que el viento ni sueña hacerlo.
-¡Pues ya está! Mi hija se casará con el ratón más fuerte.
Y dicho esto, organizó una competición de fuerza entre todos los jóvenes. El ratoncito enamorado no era ni de lejos el más fuerte de todos, pero amaba tanto a su ratoncita, que se presentó en la contienda.
Cuando llegó su turno, le tocó pelearse ni más ni menos que con el más fortachón de todos los ratones, que le saca­ba como cinco cabezas de altura.
Pero el ratoncito no se detenía ante nada, y una y otra vez lo atacaba y lo atacaba, a pesar de que no lograba hacerle ningún daño.
Al final, el ratón fortachón exclamó:
-¡Es imposible ganarle! ¡Su fuerza de voluntad es inven­cible!
Y entonces el padre de la ratoncita gritó:
-¡No hay nada más fuerte en este mundo que estar muy decidido! Ratoncito, puedes casarte con mi hija.
Entonces los ratoncitos enamorados se casaron y vivieron más que felices para siempre.


Fuente: Azarmedia-Costard

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