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viernes, 3 de mayo de 2013

San andrés de teixido

Se dice que San Andrés estaba triste. La razón, según cuentan, tenía un punto de envidia y otro punto de compasión. Al parecer, San Andrés había observado que de todos los lugares del mundo venían a Galicia los peregrinos. Estos, fuese cual fuese su patria, no dudaban en echarse a los caminos y en hacerse a la mar con el único fin de visitar la tumba de Santiago. Los peregrinos sorteaban grandes dificultades, peligros, enfermedades, asaltos de bandidos... no importaba: lo principal era seguir el Camino Francés que viene desde el monasterio de Cluny, el Camino Inglés, más corto, y que partía en La Coruña, el Camino Portugués o la Ruta de la Plata. Todo por abrazar al Apóstol y ganarse el perdón de los pecados.
No es que San Andrés le tuviera ojeriza a su condiscípulo Santiago, es que no hallaba razón para que éste tuviera tantos devotos y él, ninguno. El santuario de San Andrés se encuentra un poco a trasmano, en el cabo norte de Galicia, llamado Ortegal. Nótese también que el acceso era muy penoso y que a San Andrés de Teixido se llega de muy malas maneras, tras subir cuestas empinadas y pedregosas y tras bajar molestos barrancos.
El caso es que a San Andrés de Teixido no iba nadie, mientras que Santiago de Compostela bullía en contento, algarabía y piedad devota. Estaba en estas meditaciones San Andrés cuando, a la revuelta de un camino, se le apareció Nuestro Señor Jesucristo.
-¿Por qué andas triste y desconsolado, Andrés? -le preguntó.
-Maestro, tengo una gran amargura: que a Compostela van todos los peregrinos del mundo y a mi santuario no viene nadie. Y esto ha de señalar, por fuerza, que algún pecado he cometido y que no me amaste tanto como a Santiago, y por esta razón mi santuario está vacío.
Dicen que Jesús sintió lástima de su discípulo Andrés y tomándolo del brazo le dijo:
-Yo te digo, Andrés, que no fuiste menos que Santiago y que tanto te amé a ti como a él. Y te prometo que nadie ha de entrar en el Reino de los Cielos sin pasar antes por tu santuario. Y quien no haga esta peregrinación en vida, la hará en la muerte.
Por esta razón dicen los gallegos que

a San Andrés de Teixido
vai de morto o que non vai de vivo.

Y así es, en efecto. Muchas gentes, sobre todo en Galicia, no faltan a esta promesa que Jesús le hizo a San Andrés y, a pesar de los muchos inconvenientes que tiene el camino, acuden a San Andrés de Teixido para evitar la peregrinación tras la muerte. Muchos devotos cargan con piedras durante toda la caminata y las depositan en los llamados milladoiros, tal y como se hace en otros tantos lugares santos. Tanto como dura el camino, los viajeros han de tener cuidado con las serpientes, los sapos, los lagartos y otras alimañas propias de aquellas tierras: se dice que en esos animales están encarnadas las almas de los que no quisieron peregrinar en vida a San Andrés y, por tanto, deben hacerlo en muerte, convertidos en esos animales repugnantes.
En fin, peregrino, recuerda las palabras del Santo y no olvides que a San Andrés de Teixido va de muerto el que no va de vivo.

Fuente: Jose Calles Vales - 018

0.105.3 anonimo (galicia) - 018

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